Cuando uno es estudiante, uno jura que su profesor es la persona más responsable del mundo. Que lo sabe todo, que tiene la respuesta a todas las preguntas…
Cuando entras en el mundo de la capacitación y formación docente, entras al mundo de la desmitificación.
En teoría, todos los docentes deberían ser expertos en su disciplina, en didáctica, aún en elementos básicos de psicología para comprender los procesos por los que pasan sus estudiantes.
La realidad: Los docentes son seres humanos comunes y corrientes que saben algunas cosas pero no lo saben todo, asumen algunas responsabilidades, pero no todas las que debieran… en fin, se comportan y viven como cualquier otro estudiante.
¿Qué tenemos que hacer desde el lado de la formación? Trabajar más con la conciencia del docente en torno a su elección profesional, a que si ya está enfrente de un grupo, cuando menos tiene que asumir el compromiso por formarse y desarrollar todas las competencias necesarias para educar en este siglo.